miércoles, 20 de mayo de 2015

CONSTRUIR DESDE LA DEMOLICIÓN

Palabras soeces. Frases rimbombantes. Expresiones despreciativas. Puntualizaciones hirientes. Matices de ironía fina... Son el gusto por el desprestigio feroz. Los abanderados del sarcasmo genuino. Estandartes de la engañifa interesada. Son nuestro siguiente objeto de estudio: LOS CRÍTICOS ESPECIALIZADOS.

De cine, gastronómicos, de teatro, taurinos, de libros, deportivos, de política, pictóricos, de moda... cualquier tema les ocupa. Viven por y para poner nota a los verdaderos protagonistas de cada uno de estos mundillos. Pocas veces estas notas resultan ser buenas. En contadas ocasiones los halagos superan en número a los ninguneos. Habría que sospechar de motivos ocultos si se da el caso. Podemos responsabilizarlos de encumbramientos y desplomes de carreras profesionales de todo tipo. Debemos leerles y escucharles para conocer su opinión. Pero mal haremos si tomamos cada una de sus disertaciones como un dogma de fe.

Ni ellos mismos confían en sus críticas. Porque el crítico especializado, el experto en sátira, no es más que un ser condicionado que busca aceptación social en su entorno de trabajo. Nadie contrataría a un crítico que no ve defectos. Nadie leería a un articulista que no se moja o que sólo loa para congratularse con los autores y creadores. Se ven obligados. Hieren mientras les reconcomen los remordimientos. No son más que brazos ejecutores, tintero y pluma, de lo que el público pide que le den: carnaza.

Carnaza como motivo para aceptar que somos tan perezosos que no vamos a movernos de casa para ir una exposición de cuadros sin sentido y con un erróneo uso del color. Carnaza como parapeto que nos protege de adquirir hábitos tan nocivos como el gusto por nuevas tendencias en vestuario y complementos. Carnaza como argumento para justificar que no nos merece la pena gastar nuestros euros en una película de bajo presupuesto, con luces, sombras y vacíos en el guión, cuando podremos verla online (de forma ilegal sí, pero gratuita) en unos días desde nuestro ordenador. 

Esta viñeta del amigo @betunjudea representa al CRÍTICO tipo. Descúbrelo en  http://betunjudea.blogspot.com.es/
Son incansables e insaciables. Hurgan en la llaga. Echan sal en una herida que ellos mismos se encargan de abrir. Pero es por nuestro bien. Les gustaría cerrar esas úlceras por momentos. No utilizar su tribuna para desangrar al artista. Y sin embargo deben hacerlo. Es una forma de mantener en pié el negocio. De repartir oportunidades y beneficios. De darnos la opción de encontrar pros y contras a cuestiones varias. Podríamos afirmar que se trata de un acuerdo tácito entre el crítico y el criticado. Una forma ayudarnos a escoger y estar satisfechos con nuestra elección. Una manera de construir desde la demolición.

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