miércoles, 28 de enero de 2015

LEJOS DE LA LUJURIA / Capital del Pecado VI

Penúltima estación de nuestro viaje. Nos acercamos ya al destino, que en realidad no existe, en el que bajarnos del tren pecaminoso en el que nos subimos hace tiempo, y en el que hemos intentado lavarle la cara a estos sentimientos y comportamientos humanos. Hoy vamos a darnos un lujo, no engañemos a nadie, de hablar sin tapujos de deseos que todos experimentamos y la mayoría reprimimos. Vamos a desmitificar a LA LUJURIA.

Lujuria entendida como la exacerbación del deseo sexual, de los comportamientos sexuales más allá de los establecidos como "normales" por el conjunto de la sociedad, o como el vicio y la inclinación constante hacia pensamientos y actos relativos al sexo. Eso no es la lujuria. Lo que describen los manuales y los diccionarios es una adicción en toda regla. Una dependencia total del sexo como droga para poder sobrevivir en este mundo nuestro.

La lujuria es deseo, sí, pero deseo de placer, de experimentación y descubrimiento, incluso de liberación e intercambio. La vida sexual de nuestra sociedad, tabú y silenciada por todos hasta hace bien poco, despierta lentamente de su letargo y comienza a verse como una parte más, indisoluble e inherente, de la existencia humana. Hay formas y formas, posturas y posturas, gustos y gustos, pero ya no criminalizamos o repudiamos aquellos comportamientos y preferencias sexuales que antes eran considerados aberración...siempre que sean legales. Decidir cómo disfrutar del sexo es una elección personal. Como lo es ser gay, lesbiana o heterosexual. Como lo es ser un adepto del sado o del sexo tántrico. Como lo es vestir minifalda y escote o lucir músculo en la playa.

Image courtesy of africa at FreeDigitalPhotos.net
Hoy podemos permitirnos el lujo de disfrutar de ella, en nuestra intimidad, en solitario o en compañía, sin miedo a ser juzgados como lujuriosos o lascivos. La vida sexual de cada uno, para uno queda. Preferimos ser lujurioso que pasmarotes. Preferimos pecar de lujuria que morir de inanición sexual. La mentalidad ha cambiado. El sexo es salud. Ya no hay motivos para mantenerse lejos de la lujuria.

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