jueves, 6 de noviembre de 2014

SARDINAS EN LATA

Como sardinas en lata. Así hemos ido todos en el metro o el autobús en hora punta. Esa mezcla de olores. Ese no saber quién te está tocando ni con qué. Esa desconfianza de no poder vigilar bien tus pertenencias. Ese desasosiego de no poder abrirte paso hasta la puerta cuando llega tu parada...seguro que hay a quien no le importa. Incluso quien lo disfruta. No sé cómo, pero seguro que los hay.

Todas estas sensaciones tienen cura. Dos para ser concreto. Una se llama "ir andando", y se lleva haciendo mucho tiempo. Toda la vida suelen decir. Pero se tarda más, no llegas muy lejos y te cansas pronto. La otra se llama "vehículo propio", y ha sido un invento bastante acertado. Eso si, no hay Dios que te libre de los atascos, de gastar más en gasolina que en comida, ni de los cafres que te puedes cruzar en la carretera.

Es cuestión de preferencias. Puedes ser un tipo normal, ni ecologista redomado ni deportista empedernido, y querer ir andando para que tu desodorante no pierda efectividad o por ahorrarte unos eurillos. Las distancias largas juegan en tu contra...y más si tienes que madrugar o trasnochar al entrar o salir del trabajo. O puedes ser un tipo normal, ni jefazo de oficina que quiere presumir de coche ni misántropo enfermizo que huye del contacto social, y querer compartir vehícullo para llegar antes y no gastar tanto. La escasez de aparcamientos y los embotellamientos no entienden de buenas intenciones...y más si el 90% de tus compañeros de trabajo han pensado lo mismo.

Al final uno se acostumbra. O le empujan (que viene muy al caso). O incluso se ve arrastrado (también podría venir a colación) a volver a ese pequeño gran contenedor de olores, de personajes extraños y sonidos estrafalarios. Le pueden el bolsillo o las ansias de llegar. La pereza de ejercitar las piernas o tardar más en aparcar que en llegar son sus aliados. Al final, uno  no tiene más remedio que resignarse y aceptar que lo más cómodo es volver a montarse en el metro o el autobús en hora punta...a volver a hacer el camino de regreso a casa como si fuéramos sardinas en lata.


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