miércoles, 19 de noviembre de 2014

PLÁCIDA LLUVIA ÁCIDA

Hace poco me dijeron, y no sólo fue una persona, que en ocasiones tiendo al "miedo a mojarme" en algunos asuntos. "Quien quiera peces que se moje el culo", dice nuestro querido y sabio refranero popular. Podría pensarse que voy a hacerles caso. Pero puede que en realidad no sea así. Porque voy a tomármelo por el sentido literal.

Miedo a mojarse. A que el agua o la lluvia, entren en contacto contigo. Con tu cuerpo. Con tu ropa. Ese pánico irrefrenable que hace que corras como alma que lleva el diablo en cuanto las gotas empiezan a caer del cielo. Que se te ponga cara de pocos amigos y maldigas entre dientes, o a voz en grito, cuando la rueda de un coche impulsa al charco a ser él el que llega a tí, y no al contrario. También están la modalidades de encogida de hombros, de carpeta, bolsa de plástico o incluso el periódico recién comprado en la cabeza. El paraguas es más sosegado. Y el sumum de la tranquilidad es quedarse en casa. Ahí si que no te mojas.

Image courtesy of Feelart at FreeDigitalPhotos.net
Entendiendo que a nadie le guste mancharse. Un salpicón de vino, de cerveza, de agua sucia o de cualquier otro líquido con color y olor no es agradable. Conlleva un proceso de limpieza no previsto. O una desaprobación social si no tienes manera de ocultarlo hasta llegar a casa. O incluso un gasto, si no puedes presentarte a esa reunión tan importante con la solapa como un campo floreado. Lo entiendo y lo comparto. Lo que puedo entender pero comparto es ese miedo a que el agua, la lluvia, nos mojen durante un rato. El que sea. El agua no mancha. No huele. Todos aprendimos que es incolora e inodora. 

Hacer deporte mientras la lluvia te refresca. Cantar bajo la lluvia sin preocupación alguna. Bañarte en el mar o la piscina mientras llueve. Continuar con tu camino hasta casa sin querer apretar el paso. En ocasiones disfruto de la lluvia. No me es incómodo convivir con ella...un rato eso sí. No me negaréis que no hay mejor sensación que la de despojarse de una prensa empapada, darse una buena ducha caliente y enfundarse ropa seca. Pero para eso hay que mojarse. Ya os digo, me lo han recomendado. Yo, la próxima vez que llueva y no tenga paraguas, prometo no huir del agua. De esa plácida lluvia que para el resto parece lluvia ácida. Espero haberme mojado lo suficiente.

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