martes, 11 de noviembre de 2014

ESTRÉS...¡POR COMPASIÓN!

¿Cuántas veces te has quejado de lo saturado que estás? ¿Cuántas has mencionado que eres incapaz de seguir con todo? ¿Has llegado a pensar que tu cabeza iba a estallar si no dejaban de exigirte cosas? ¿Eres incapaz de llegar a casa y desconectar del trabajo? Si la respuesta a todas estas preguntas es afirmativa, entonces amig@ mí@, usted sufre de estrés.

Esa palabreja, españolizada y que nos trajeron los hijos de la Gran Bretaña (como otras tantas que nos hacen más cool el referirnos a términos habituales), está presente en muchas vidas como una condena, un martilleo constante en la sien que no te deja vivir y que normalmente acaba en crisis nerviosa o gran depresión. Términos muy económicos por cierto. El estrés o saturación mental, es una de las grandes epidemias de nuestro tiempo. Prisas. Agobios. Miedos. Fobias. Preocupaciones. Obligaciones. Desencadenantes varios. Todos juntos o por separado. La cura recomendada es simple...pero difícil o cara de conseguir: descanso (o relax si seguimos con nuestra filia por lo anglosajón). Prolongado para más señas.

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Siento disentir. Hay veces que la vida necesita un poco de estrés. Ese poquito de agobio que despierta tus sentidos y los pone a pleno rendimiento. Ese miedo a no cumplir con los encargos y obligaciones que hace que nos superemos día a día. La única forma de que apreciemos qué es el descanso cuando finalmente llega. Eso es el estrés. El bueno. El que no es dañino, el que te empuja ser mejor, a crecer personal y profesionalmente.

Puede que parezca una idiotez, y seguramente lo sea, pero soy un firme defensor de los estresados. Aunque muchos no queramos estar en sus zapatos. Déjenlos disfrutar su hiperactividad. Llegará el día en el que se sienten y puedan disfrutar de todo aquello que han conseguido gracias a su estresante desempeño. Puede que, justo en ese instante, comiencen a sentir ese agobio, esa incapacidad de seguir haciendo lo que hacen. Aunque sólo sea descansar. Y entonces, justo entonces, pedirán un poco de estrés...¡por compasión!

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