martes, 25 de noviembre de 2014

ABRAZADO A LA PEREZA (Capital del Pecado I)

Numerosos recuentos se habrán hecho de ellos. La Iglesia quizás fue la pionera. Largometrajes como "Seven" quizás los más ilustrativos. Casi todos sabemos cuáles son. Casi todos los hemos sufrido en propias carnes. Todos ellos. Casi todos nosotros. Todos. Aunque la mayoría de veces han sido denostados. Odiados y repudiados sin excepción. Es por eso que voy a llevar la contraria. Los voy a recordar y voy defender porqué los siete pecados capitales bien merecen ser disfrutados. 

Como puede parecer una tarea ardua, que lleve tiempo y que implique atención (tanto del lector como del que suscribe), vamos a disfrutar del primero de ellos antes de ponernos manos a la obra...la Pereza.

Falta de ánimo. No poder con la existencia de uno mismo. Desidia. Desgana. Vagancia...numerosas definiciones vienen a la cabeza cuando hablamos de ella. Todas aceptadas y puede que acertadas. Pero ninguna en clave positiva. Perezosos son aquellos que no quieren trabajar. Que no aprovechan su tiempo libre. Que no hacen algo por evitarse los pasos previos hasta llegar a ese objetivo final. 


Pues bien, yo digo que es un estado mental hiper-poderoso, ya que la pereza todo lo puede. Es además un potente generador de excusas. Excitante de la inventiva para dar negativa a propuestas que nos hacen o tareas que nosotros mismos sabemos que debemos cumplir. Es una excelente compañera de tardes de invierno, de lluvia, de sofá y manta, de comida rápida o de desayunos bien pasado el mediodía. La pereza es necesaria. Hay días que es mejor no levantarse de la cama. Y esta compañera nos recuerda que quien avisa no es traidor.

No sé porqué nos obstinamos en no escuchar sus consejos. En negarnos a abrazarla con cierta asiduidad. Esa mañana de domingo, en la que las mantas te retienen en la cama hasta que el estómago toma protagonismo. Esa película que ayuda a que pospongas hasta mañana el comienzo de tu plan para convertirte en medio fondista. Esa lata de atún que acude en tu auxilio cuando tienes que repoblar tu despensa y que te convierte en el verdadero "último superviviente". Por pereza. La misma que te permite disfrutar de un reconfortante descanso. De una tarde de música. De un empacho de dulces, De la programación televisiva más variopinta que nunca imaginaste ver. Y cuando es en compañía el disfrute es doble. La de "maravillas" que surgen de las mentes perezosas...¿o era que no?

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