lunes, 27 de octubre de 2014

NEGRO O CARA, BLANCO O CRUZ

El sábado vivimos uno de los hechos que más une a nuestro país...y que más lo separa. Un Real Madrid - Fútbol Club Barcelona. El clásico. El fútbol. Una afición común. Filias y fobias descontroladas. Tan descontroladas que algunos las extrapolan a su vida de manera global. Blanco es bueno. Blaugrana es malo...y viceversa. El madridista es facha redomado. El culé independentista por definición. 

Eliges cuando aún no tienes uso de razón en la mayoría de los casos. Imitas a tu padre o le llevas la contraria. Hay un jugador de moda en ese momento. Los títulos caen de uno u otro lado en esa época. Pero eliges casi a tientas...y para toda la vida. Por que si cambias de opinión, si por hache o por be uno u otro te convence o te decepciona y cruzas la acera, eres un traidor, no hay más que hablar. 

Y no sólo el fútbol es un tirano de las decisiones irrevocables. En España tenemos la mala costumbre de hacer elegir a la gente. Eres de izquierdas o de derechas. No hay medias tintas. Hay incluso quien no entiende que pueda gustarte el vino y la cerveza...¡¡y que los bebas en la misma comida!! Qué locura, ¿verdad? Se niegan a aceptar que haya quien pese a ser de izquierdas esté de acuerdo con políticas de derechas. No creen que existan los madridistas que reconozcan que el fútbol del Barça de Guardiola no ha tenido parangón. Tienes que elegir. Blanco o negro. Cara o cruz. Éste o aquél.  No hay oportunidad para la indecisión.

Image courtesy of 89studio at FreeDigitalPhotos.net (modificada)
Quizás nos iría mejor si supiésemos diferenciar entre afinidad y realidad. Eres del Barça, pero el Madrid os dio un baño el sábado. Eres militante del Partido Popular, pero lo que hacen Rato, Acebes y Bárcenas se llama corrupción y robo. Te gusta un buen vino para acompañar la comida, pero no te atragantas al decir que una cerveza con el aperitivo marida mejor. En definitiva, que puedes decir que lo ves todo negro pero ponerle al mal tiempo buena cara, o puedes vivir en un mundo lleno de blancos incandescentes en el que sabes que tendrás que cargar alguna cruz. El caso es, que hasta eso lo tienes que escoger.


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