domingo, 28 de septiembre de 2014

PASTA DE CEMENTO

Domingo por la mañana. La duda debería radicar en si escogemos madrugar para aprovechar el único día de la semana libre (siempre que tengas la infinita suerte de ser trabajador en este país), o si, por el contrario, decidimos aprovechar el único día de la semana que no somos esclavos del despertador para intimar con las sábanas y la almohada. Pero en ocasiones es el sábado el que decide por ti...

Un sábado de excesos nos lleva sin remisión a un domingo de penurias. También los hay que tienen un cuerpo a prueba de bombas y se levantan frescos como rosas, pero son los menos. El resto de los mortales somos almas en pena durante, al menos, las primeras horas del día posterior a nuestra ofrenda a los dioses del alcohol. Somos enamorados de Baco. O Dioniso si lo preferís. Y claro, hay amores que matan.

Podríamos diferenciar varios tipos de resaca: la que aligera el estómago, la que martillea la cabeza, la que pasa como un tractor por encima de todos los huesos, la que rastrilla la garganta cada vez que tragas, la que te monta en la noria en cuanto mueves la cabeza...y la peor, la que une a todas, el mega-resacón. Aunque también está esa resaca graciosa en la que te levantas aún medio "feliz" y cualquier cosa te hace gracia. Esa es ideal para compartirla con la de los amigos.

Image courtesy of Stuart Miles at FreeDigitalPhotos.net
Dependiendo de la edad suelen durar más o menos. Hasta hace poco desconocía la existencia de resacas de dos y tres días. Las hay. Pero no es lo peor. Lo peor es tener que dar la cara un día de resaca. Tener que salir de tu escondite y que no sea para volver a andar por las calles y garitos en busca de Baco. Un domingo familiar es el mejor golpe mortal para una resaca del copón. Miradas de desaprobación, risas a tu costa, el odio eterno a los sobrinos ruidosos, preguntas incómodas sobre la noche anterior o la incapacidad de comer cualquier cosa.

Porque esa es otra, la comida. Hay miles de recomendaciones en torno a la bebida y la comida que va bien para la resaca. Mano de santo dicen que es la cerveza, pero no deja de ser una forma de alargar el inevitable desenlace. La pasta, que según cuentan revive a un muerto porque tiene muchos hidratos, no es más que pasta de cemento en tus papilas gustativas por el mal sabor de boca que te dejaron aquellos lingotazos que ni recuerdas que llevaban. Sólo fruta para depurar el organismo es otra buena opción al parecer, pero no creo yo que un zumito de piña y dos manzanas vayan a devolver a tu hígado la vitalidad perdida.

En definitiva, la mejor para la resaca es no tenerla. Yo desde luego con cada nueva resaca me prometo no volver a caer en los brazos del amigo Dioniso. Pero es que es tan mono...

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