miércoles, 10 de septiembre de 2014

LA SUCESIÓN DEL RELAX Y EL IMPERIO

Hoy de camino al trabajo nos hemos despertado con dos noticias que van a suponer cambios. En realidad una de ellas era de ayer, pero yo las he escuchado ambas esta mañana. Por orden cronológico, la primera de ellas es la renuncia de Ana Botella a presentarse a las próximas elecciones a la alcaldía de Madrid. Fin de la cita. Se nos acabó el relax. Se nos acabó el coffe. Se nos acabó el tono distendido en el que, si no lo pensábamos mucho, veíamos los speechs de la ex presidenta consorte en las noticias.

Y es que la buena de Ana en ocasiones parecía que abusaba de su apellido, como cuando quiso demostrar al mundo que Madrid estaba preparada para acoger unos Juegos Olímpicos, ya que todos en España manejamos con soltura el idioma de Shakespeare, entre otros muchos. O aquella vez que sin meditarlo demasiado afirmó que la reforma laboral del Gobierno de Rajoy era la que más progreso había traído en la historia de la Humanidad. Ni más ni menos. Lástima que abandone la primera línea...para los que no vivimos en la capital supongo.

Pero no me malentiendan, no culpo a esta mujer de sus meteduras de pata, de frases tan desafortunadas como aquella en la que siendo Delegada de Medioambiente afirmaba que los mendigos de Madrid suponían una dificultad a la hora de limpiar las calles. Y es que ella no estaba preparada para esto de la política. No se le veían intenciones. Hasta que se le vieron. Y se las animaron y consintieron. Y tras una carrera meteórica, fruto puedo suponer de su gran destreza oratoria, fue ascendiendo peldaños a pasos agigantados. La meritocracia la llaman. O la democracia interna del partido. No sé cual es más acertada. A gusto del consumidor.

Image courtesy of nuttakit at FreeDigitalPhotos.net

Pero no me cae mal del todo esta mujer. Ella es así. Tal cual. No podemos pedirle más de lo que ha hecho. Se encontró de rebote con el cargo...y lo aceptó. Ahora veremos que nos propone la derecha para el escaparate de la capital, en el que desde el nuevo gran partido revolucionario sale a la palestra con intención de participar en las elecciones un señor que se apellida Monedero...no sé si verlo desde el lado gracioso del ahorro o el del "ahorro". Como decía, cambios que, si bien sólo deberían afectar a la Villa de Madrid, pueden desencadenar un efecto dominó en cargos y nombramientos que afecten globalmente al espectro político patrio.

Y por la otra noticia que puede traer cambios voy a pasar de puntillas, porque no manejamos mucha información sobre el tema y tampoco es el momento. Muere Emilio Botín. Magnate de las finanzas, empresario y banquero de éxito, figura esencial del crecimiento económico al que seguro que hay que reconocerle sus logros. Tampoco hay que pasarse que no habrá vivido mal el hombre. Esperemos que su deceso no conlleve cambios estructurales de uno de los bancos más poderosos del mundo y, por consiguiente, inestabilidad económica para nuestro país (y sobre todo para nosotros, los pequeños ahorradores).

Como diría aquel, bienvenidos sean los cambios si son para mejorar, o incluso se podría decir, si hay suerte, que no hay mal que por bien no venga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario