jueves, 25 de septiembre de 2014

EL OJO POR DIENTE

Habéis acertado. Hoy vamos a hablar de venganzas. Nada de temas personales. Nada de escalofriantes historias de ajustes de cuentas. Sólo propuestas. Sólo ideas de cómo funciona en la actualidad el sistema judicial español en algunos aspectos y de cómo debería actuarse en algunos casos...siempre bajo mi sesgado punto de vista.

No voy a criticar la labor del ex ministro de Justicia, Gallardón, que podría. Ni si quiera voy a alabar su coherencia a la hora de tomar la decisión de dimitir tras ser rechazada su reforma de la Ley del Aborto...pero debería. 

Vamos a centrar nuestras iras y deseos de venganza en el enfermo que han detenido en Santander, el llamado por los medios "pederasta de Ciudad Lineal". Yo lo llamo enfermo por suavizar el tono. Y porque en realidad me aferro a la idea de que actos como los que este tipejo a llevado a cabo, únicamente pueden realizarse bajo el amparo de una mente enferma. Ya está en prisión. Tendrá un juicio "justo". Cumplirá su condena. Se le ayudará a volver a la sociedad. No sabemos si lo volverá a hacer.

Image courtesy of Kittisak at FreeDigitalPhotos.net
Lo que sí sabemos es que la mayoría de niñas a las que ha "devorado" (palabra que según parece se utiliza en el argot policial) fueron drogadas. No recuerdan nada. Pero sufrirán indefinidamente las consecuencias. Psicológicas más que físicas. En su inocencia, a la que hay que dar gracias, radican parte de las posibilidades de que este acto vil y cobarde caiga en el olvido de su memoria infantil. No lo hará en la de sus padres y familiares.

En ellos se centran mis dudas. En qué castigo impondrían ellos a esta escoria social, que se vanagloriaba en las redes sociales de sus entrenamientos de gimnasio junto a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad, y que tenía un modus operandi tan depurado (movimiento constante, no seguir ningún patrón al escoger las víctimas, utilizar vehículos diferentes, etc.), que la policía ha tardado meses en descubrir su paradero.

Quizás sería buena idea dejar a los familiares, a todos, en una sala a solas con el delincuente. Tomarse la justicia por su mano lo llaman. O también podrían bajarle los pantalones, ponerlo de espaldas y dejar que un señor de color con un enorme miembro, o incluso un instrumento inerte que ni siquiera tenga forma de falo, le perforara las entrañas una otra vez. Las mismas que él abusó de sus víctimas totales. Ojo por ojo y diente por diente es como se conoce a este método de venganza. 

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Pero como no somos unos insensibles e incivilizados, también podemos proponer que se establezca la prisión permanente (una de las pocas propuestas de Gallardón que fueron de mi agrado), revisable eso si, no vaya a curarse de repente la mente enferma del pederasta, el violador o el asesino en serie, y podamos volver a introducirlo como miembro aprovechable de la sociedad. "Todo el mundo tiene derecho a otra oportunidad", suelen decir.

Pues yo en el caso que nos ocupa me decanto por las tres. No me refiero a cualquiera de las tres, no. Sino a las tres en conjunto. Una tras otra. Creo que estaría bien servida la venganza y no sería excesiva. En cambio, vamos a seguir por televisión un proceso judicial que va a dar con los huesos de este criminal en la cárcel por un periodo máximo de X años. En esto de la justicia lo normal es aplicar el ojo por diente...aunque no sea lo mismo.

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