miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL DEPORTISTA DE GRANDES MARCAS

Con este título puede que os haya hecho creer que vamos a centrarnos hoy en tal o cual héroe del deporte, con éxitos insuperables y registros de record en tiempos, distancias, triunfos, alturas, cantidades, etc. Nada más lejos de la realidad. Voy a opinar desde mi tribuna sobre nosotros. Los pseudo-deportistas de a pié. Nunca mejor dicho.

Mucho ha cambiado la visión que del deporte y la actividad física se tenía en nuestra sociedad, pasando de ser una práctica exclusiva de unos pocos superdotados para ésta o aquella modalidad (o para personas con recursos económicos en algunos casos), a convertirse en parte esencial de la educación en valores y desarrollo personal de cualquiera de nosotros desde edades bien tempranas. Todo ello fomentado por las instituciones. Deberíamos felicitarnos de que así sea. La esencia del deporte debería permanecer inalterable y aportar una visión solidaria, de esfuerzo individual y colectivo, que favoreciera el fortalecimiento de nuestras habilidades sociales y, por ende, de la estructura de nuestro núcleo social.

Eso por un lado. Por otro, el éxito de los deportistas españoles, hasta hace bien poco meros convidados de piedra en competiciones internacionales de cualquier modalidad, y por otra, la constante atención de los medios de comunicación al deporte, a sus protagonistas, más allá del día de partido o de competición, añadiendo todo lo que rodea al deportista e incluso a su vida personal. Todas estas premisas han hecho que la actividad física, su vocabulario, sus imágenes y sus derivados estén presentes en el día a día de todos, siendo reconocibles para cualquiera.

Si unimos las políticas de fomento de la práctica deportiva desde la educación y las instituciones con el incremento de los éxitos deportivos y de la atención mediática, podemos intuir la razón por la que cada vez vemos a más personas de nuestro entorno aficionarse al ejercicio físico. Atletismo (o running, como está de moda decir), ciclismo, padel, natación, deportes de equipo como el fútbol sala, baloncesto 3x3, actividades grupales como aerobic, spinning, zumba, etc. Todas ellas y muchas otras han visto aumentado su número de adeptos. Debemos felicitarnos. Somos una sociedad más sana. Más fuerte. Más comprometida...Y más consumista.


Image courtesy of Vlado at FreeDigitalPhotos.net

Así es. El deporte amateur es a día de hoy un gran negocio. Y también deberíamos felicitarnos por ello. El deporte genera riqueza. Crecimiento económico. La proliferación de grandes superficies destinadas en exclusiva a prendas y material deportivo ha disparado la venta de estos productos. Hasta tal punto que es fácil identificar por la calle a los "deportistas de grandes marcas" que todos conocemos. Todos somos del mismo equipo. Llevamos la misma sudadera, utilizamos la misma raqueta y las cubiertas de las ruedas de nuestra bicicleta son intercambiables con las de nuestro compañero de ruta. Todas salieron del mismo almacén. A un precio razonable. 

Ya no se ve a nadie (o casi nadie) corriendo por la calle con unos pantalones de chandal, una camiseta de propaganda y la botella de agua en la mano. Hoy lo normal es ponerse unas mallas bien ajustadas, con una camiseta transpirable de última generación y colgarse la botella en la riñonera especial para runners que está tan de moda.

Y una vez metidos en el mundillo, nos pica el gusanillo de la competición. Estamos en la época de las pruebas para todos. Carreras de fondo, triatlón y duatlón, senderismo, bicicleta de montaña, deportes acuáticos...todas las especialidades suman a la competición absoluta las categorías amateur, por edades y/o de veteranos. Todos podemos competir, sufrir, pelear, superarnos, caer, levantarnos, mejorar nuestras marcas...disfrutar de ser héroes deportivos por unas horas. Eso si, todo ello previo pago de una inscripción que nos da la oportunidad de medir nuestras fuerzas con nuestros compañeros de afición. Las empresas de organización de eventos deportivos están haciendo su agosto. 

Inviertan en deporte. Creo que es una materia con futuro en cualquier parte. He dicho antes que el crecimiento deportivo se traduce en consumismo. Si, pero de igual manera en bienestar y satisfacción. Gracias al deporte tenemos personas más satisfechas con ellos mismos, que se preocupan más de su salud física y mental y que, por consiguiente, son más felices con unos objetivos que depende de ellos mismos conseguir. Celebrémoslo. Estamos de enhorabuena. El deporte (con ironía y sin ella) nos está haciendo más libres.

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