lunes, 22 de septiembre de 2014

DIVINA DECISIÓN

Juan Carlos. Felipe. Felipe Juan...Froilán. Juan Carlos dejó de reinar. Felipe ya es VI de España. Y Froilán sigue a lo suyo como desde bien pequeño. Estos días es noticia que el tercer Borbón en la línea sucesoria al trono de nuestro país (tras las infantas Leonor y Sofía), haya vuelto a suspender todas las asignaturas que le quedaron pendientes el curso anterior. Y del anterior a este. Y del anterior a aquel.

Y es que el bueno del primogénito de la Infanta Elena ya tiene a sus espaldas más horas que nadie en 2º de la ESO. Ha alcanzado el máximo. No podrá tripitir curso en su actual centro educativo. Lástima. Se rumorea que lo mandarán de nuevo al extranjero. 

Esta situación, más allá de poner de manifiesto que algo no funciona en el sistema educativo español (público o privado, tanto monta monta tanto), no pasaría de ser un fracaso escolar anónimo más, si no fuera porque el derecho divino decidió que la familia de los Borbones es la encargada de regir los designios de su amada España. 

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Froilán tiene todo el derecho del mundo a ser mal estudiante. A no querer ir a la Universidad o incluso a pegarse un tiro en un pie mientras su padre le enseña a disparar. Pero por lo visto no tiene derecho a ser albañil, electricista, repartidor o camarero, así que el tema de los estudios forma revuelo mediático y todos nos vemos con derecho a opinar.

Que si deberían quitarle la dotación económica a su madre, que si alguien que está en la línea de sucesión tiene que estar preparado por si le llega el turno y si no es así mejor que renuncie a sus derechos, que lo mejor es no obligarle y formarle a través de experiencias y viajes...cuestión de estado vamos. Yo creo que la culpa es de la divinidad, que tomo una decisión que hizo que una familia fuera mejor que el resto para ejercer la soberanía.

Culpemos a la providencia de que nuestros políticos no se atrevan a sentarse con el Rey y decirle simple y llanamente que hay que preguntarle al pueblo si, después de haber aceptado a Juan Carlos I y mostrarle su gratitud eterna por devolvernos la democracia, queremos que Felipe sea VI y nuestro sistema político siga siendo una monarquía parlamentaria. Nada de heredar cargos. Ningún hijo hereda el puesto de su padre si este es trabajador por cuenta ajena. Y eso es lo que son los Borbones. Trabajadores para el Estado Español, pagados por todos nosotros, que debemos decidir quien sucede en el puesto a alguien que fallece, dimite o despedimos.

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Puede que tengan miedo a que la respuesta no les guste. Pero nada limpiaría más su imagen que un apoyo mayoritario de los españoles a su gestión o papel. Y no creo que estuvieran lejos de conseguirla. Suerte para ellos que en España somos muy de conformarnos con lo que hay y nos asustan un poco los cambios...tenemos excusa para todo: su padre lo hizo muy bien, una transición modélica, es el mejor preparado...etc. Pero una respuesta a una pregunta legitima la continuidad. El anacrónico derecho divino (o las guerras de sucesión, que también se da el caso) no lo hace.


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